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Breve Reseña
En contadas ocasiones acuden mexicanos en busca de las propiedades curativas de las aguas termales.
San José Manialtepec, Oaxaca, es una población que no aparece en los mapas turísticos, y sin embargo en octubre de 1997 imágenes de este lugar dieron la vuelta al mundo, ya que fue uno de los puntos donde el huracán Paulina causó mayores estragos.
Es realmente satisfactorio para quienes observamos a través de los medios de información las penurias que pasaron los casi 1 300 habitantes del lugar, encontrarnos actualmente con un pueblo apacible, pero lleno de vida, donde los malos recuerdos se van perdiendo en el tiempo.
Aun cuando San José Manialtepec está en una zona eminentemente turística, a sólo 15 km de Puerto Escondido, rumbo a las lagunas de Manialtepec y Chacahua, dos atractivos naturales muy concurridos por turistas –sobre todo por extranjeros aficionados a la observación de aves–, no es punto de visita, o tan siquiera paso obligado de quienes se dirigen a los mencionados sitios turísticos.
Después
de cruzar los dos últimos pasos del río, todos ellos de agua cristalina,
algunos pedregosos y otros con fondos de arena, se observa una situación
bastante peculiar, aproximadamente a unos seis metros de altura, nace de un tronco un árbol completamente diferente, que extiende su propio tronco y ramas hasta cinco o seis metros más arriba, confundiéndose con las ramas del árbol que lo cobija.
Casi enfrente de este prodigio de la naturaleza, cruzando el río, están las aguas termales de Atotonilco.
¿Cómo Llegar?
Salga de Puerto Escondido por la carretera núm. 200 rumbo a Acapulco, y tan sólo 15 km adelante siga el señalamiento a San José Manialtepec, a la derecha, por un camino de terracería en muy buen estado. Dos kilómetros después llegará a su destino.
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